Caleb llegó a la mañana siguiente cargando la misma carpeta que Lucien había pedido, salvo que esta vez era más gruesa, más pesada, llena de todo lo que había recopilado durante los últimos años.
La colocó sobre el escritorio sin decir nada. Lucien ya lo esperaba. La revista de la noche anterior seguía abierta a su lado, la fotografía de Chloe visible en la página, el collar de plata descansando contra su piel.
Lucien miró la carpeta. —¿Está todo ahí?
—Todo lo que pude verificar.
—Entonces cuén