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Noah.
“La hemos disgustado”, me dice mi lobo, “ahora no querrá estar con nosotros”, señala con pesar, sin embargo, eso a mí no me importa.
“Pues, ya la has escuchado”, le digo para que ya entienda, “ella no quiere ser nuestra Luna y no insistiremos al respecto, por más que te retuerzas de ganas por ir a buscarla”, le advierto, pero él sigue enojado conmigo.
Sin embargo, eso es lo que ella dice, que prefiere ser la niñera, en lugar de ser mi Luna, pero sus acciones hablan más que ella, al ve