―Bueno, ¿y qué esperas? ―me apresura la matriarca y me pongo inmediatamente en la labor, tomo mi mochila con el peso de cincuenta kilogramos, los cuales coloco en el fondo, al cual trato de cubrir muy bien, de tal manera de que no se rompa la bolsa, mientras estoy en mi prueba final.
Entonces me pongo a buscar en el mapa y en cierro en un círculo cada uno de los lugares en donde deben estar los ingredientes y me doy cuenta de que muchos están en área montañosa, pero no me interesa, así que busc