51. La cascada del diablo
Hay una parte dentro de mí que se revuelca y trata de tomar nuevamente el control, mas no puedo permitirlo, pues el mundo que nos rodea es demasiado siniestro como para permitir tanta debilidad.
Lo que se viene no es fácil, necesito una dosis de demencia.
Esta vez me han enseñado a inhalar aquel potente polvito blanco, su efecto es inmediato. Todo se vuelve a intensificar.
—Mucho mejor, ¿no? —Muto pregunta mientras pasa un mechón de mi cabello tras mi oreja.
—Sí, me siento fantástica.
Le veo reí