14. Vamos a encontrarlo
Camina a toda prisa; un poco más y estaría corriendo, pero se contiene. Sus tacones son tan altos que un tropiezo podría ser desastroso. Su cabello rubio se agita con cada paso, y aunque sus senos no son grandes, se mueven con cada movimiento. Levanto la mirada para ver su rostro y me sorprende lo serena que parece, como si todo esto fuera parte de su rutina diaria. Me encantaría ser como ella: enfrentando los problemas con calma, la mirada en alto y sin rastro de miedo... Y aquí estoy yo, una c