Marcella
Pude ver claramente la sorpresa en sus rostros en el momento en que me miraron. Fred y Arnold tenían la boca ligeramente abierta, los ojos muy abiertos mientras me observaban de pies a cabeza. Intentaban reconocerme, intentaban relacionar a la mujer que tenían delante con la versión de mí que alguna vez conocieron. Pero ya no me importaba.
Mataron a mi padre.
Por muy sorprendidos que estuvieran, por mucho que me miraran ahora, nada cambiaría lo que habían hecho. Apreté los puños, las l