MARCELLA
Me acerqué lentamente a la ventana de mi habitación y me quedé allí un momento, mirando hacia afuera. La isla era tranquila y el sonido de las olas creaba una atmósfera de calma. La vista era hermosa, casi como un lugar donde ningún problema podía llegar.
Pero a pesar de todo eso, mi mente se negaba a estar en paz.
Dejé escapar un largo suspiro antes de apartarme de la ventana y sentarme en la cama. Saqué mi teléfono y abrí la cámara, revisándome la frente con cuidado. La herida que An