MARCELLA
Pero antes de que pudiera calmarme, me quedé atónita cuando Richard dio otro paso al frente. Shane intentó detenerlo, pero Richard lo apartó suavemente sin siquiera mirarlo.
—Richard… —empezó Shane, pero no terminó la frase.
Richard ya estaba frente a mí.
Me tomó suavemente del hombro, dejándome paralizada. Lentamente levanté la vista hacia él y nuestras miradas se encontraron. Por un instante, todo a mi alrededor se quedó en silencio.
—Sabes —dijo Richard en voz baja—, ya eras adora