MARCELLA
Me senté en silencio en el asiento delantero, aún aturdida por el entierro. Tenía la foto del funeral de mi padre entre las manos y la miraba fijamente, como si temiera soltarla.
Todo seguía pareciendo irreal.
La carretera estaba llena de coches y el tráfico se acumulaba poco a poco. Los vehículos apenas se movían y el ruido exterior solo hacía que mi cabeza se sintiera más pesada.
A mi lado, Shane miró la carretera y suspiró suavemente.
«Hay demasiado tráfico», dijo con calma. «Voy a