KEVIN
Esa pregunta me rondó la cabeza todo el día mientras trabajaba en el hospital. Incluso mientras revisaba pacientes y firmaba informes, mis pensamientos volvían una y otra vez a Marcella.
Cuando por fin terminó mi turno, el cielo ya se había vuelto gris. Me senté en el vestuario un buen rato, mirando el móvil mientras pensaba si debía ir o no. Fred, Arnold e incluso Francine me habían advertido que no me dejara ver. Todos decían lo mismo: que mi presencia solo causaría más problemas.
Pero