MARCELLA
Como me aconsejó Shane, finalmente dejé el hotel y alquilé un apartamento en el mismo condominio donde vivía.
El lugar era caro, pero me dije a mí misma que era parte de mi plan. Si quería cambiar mi vida, también tenía que empezar a cambiar todo en mí.
Todos los días me obligaba a entrenar.
Dejé de pedir comidas copiosas, de comer dulces a altas horas de la noche y pasaba horas en el mini gimnasio. Al principio, fue una tortura. Me temblaban las piernas, me ardía el pecho y el sudor m