Marcos nunca se imaginó vivir en un campo de batalla en los tiempos que corrían. Pero en eso se había convertido su casa en los últimos veinte días. Sam y él no podían estar en la misma habitación sin discutir. Su mujer ciertamente parecía una gata salvaje. Cada vez que él se acercaba, se engrifaba.
La primera discusión o bueno la discusión continuada, había sido cuando vio donde iba a dormir. Le había gritado que con la cantidad de habitaciones que tenía ese apartamento, no iba a compartir su