—Tenemos un serio problema Ron. Uno bien gordo. —dijo Georgina cuando Sam contestó al teléfono.
—Gin puedes decirle a Marcos, estoy en el centro de un tráfico infernal. Voy a llegar tarde a una reunión que tengo dentro de media hora con un proveedor para los tapizados de los coches deportivos y no estoy segura que pueda llegar a la que mi padre va a realizar a las once.
—Ok, yo le digo a tu novio.
—Gina —advirtió Sam. Conocía a Georgina Lucrecia Dankworth de arriba a abajo. No estaba tramando n