Sam tuvo que agarrar fuertemente a Thomas cuando llegaron a la entrada del zoológico. La emoción le podía, daba aplausos y no dejaba de señalar. Marcos iba un paso por detrás dándole una mirada fulminante a todo aquel incauto que se quedara mirando un minuto de más, las piernas de su chica. Pero es que Samantha con esa minifalda negra y esas botas no se lo estaba poniendo nada sencillo.
— ¡Rayos nena! —dijo después de asesinar con sus ojos al décimo hombre que miraba en su dirección— .No había a