Sam llegó a su apartamento completamente agotada. Física y mentalmente. Se fue quitando la ropa que pesaba 15 kilos cada pieza a medida que avanzaba dentro del apartamento. Cuando se detuvo frente al espejo y vio su cuerpo hizo una mueca, esa había sido la peor crisis que había vivido. Incluso cuando se despertó de una inconsciencia de dos semanas y le habían dicho que su hermano mayor estaba muerto y enterrado había vivido algo parecido.
Llevaba quince minutos bajo el chorro de agua caliente