El camino de regreso fue un silencio tenso, solo interrumpido por el sonido del motor y el suspiro de los limpiaparabrisas arrastrando el polvo del incendio.
Ivana iba recostada contra el asiento, con los dedos entrelazados en el regazo, sin poder apartar de su mente las imágenes del salón ardiendo, los gritos, el olor a humo mezclado con perfume caro.
Dante conducía sin apartar la vista de la carretera. Su mandíbula estaba apretada, los nudillos blancos sobre el volante. Pero cada pocos segu