CAPÍTULO 28: El juego se está haciendo más grande
Se encogió de hombros, agarrando un panecillo de arándanos como si no fuera gran cosa. "Son solo matemáticas, mamá. Fácil, tranquilo". Luego volvió a su castillo de paquetes de azúcar, tarareando para sí mismo.
Mientras Adrian se concentraba en su mini-fort, una mujer mayor se deslizó hacia su mesa. Tenía más de setenta años, con un vestido de seda crema liso pero elegante. Su rostro era agudo e inteligente, con ojos que parecían ver a través de