Capítulo 40.
— ¿Quién mierdas eres? ¡Suéltenme!
— Ya cállate o te cerraremos la boca nosotros mismos. — Y antes que pudiera decir más otro golpe certero llegó a mi estómago dejándome sin aire.
¡Maldita sea! ¿En qué lío me metí? ¿Quiénes son estas personas?
Las miles de preguntas que me estaban rondando en la cabeza me estaban aturdiendo, jamás me habría imaginado que algo como esto me pudiera ocurrir y mucho menos estando en una fiesta en un lugar que se supone estaba custodiado con muy buena seguridad. Par