Mundo ficciónIniciar sesiónAmelia.
— Buenas noches señor Rintoul, ¿Podemos ofrecerle una taza de café? — respondo señalando el juego de tazas que esperaba en la mesita de té. — O prefiere decirnos de una buena vez a qué vino.
— ¡Vaya! — dijo David con una sonrisa socarrona en el ro







