*—Damien:
Debía de ser una maldita broma de mal gusto.
La mirada de Damien recorrió el cuerpo de Layonel sentado en la gran mullida cama de su primo Uriel. Estaba completamente desnudo y lo podía decir porque la sábana que le había cubierto el cuerpo antes cuando estaba acostado ahora se había deslizado al sentarse y podía ver claramente su pelvis desnuda.
¿Qué diablos había pasado entre estos dos?
Uriel, Luc y él tenían una cita esta mañana para desayunar juntos, pero el muy imbécil no había e