38. Nunca tan fácil como parece.
El lunes regresé a la compañía a trabajar como si nada fuera de lo usual hubiera sucedido en la fiesta. Todos me miraron de manera extraña, aunque quizás tenía que ver con la confesión de Christian y la abrupta cancelación de su compromiso. Aún así no podía evitar sentirme observada, como si supieran que era culpable y esperaran el momento adecuado para hacérmelo saber. Incluso el guardia en la entrada se mostró un poco más silencioso de lo usual.
- Hola, Rachel. Vimos lo que pasó. -Me saludó A