39. Otro enemigo.
Me refugié en una panadería en lo que pasaba la lluvia, al menos podía fingir que el temblor de mis manos era producto del frío y no por haber descubierto que un loco quería asesinarme, a mí y a varias personar cercanas. No sabía qué tan lejos estaría dispuesta a llegar esa persona. ¿y si lastimaba a alguien más? Cuando al fin regresé a casa estaba empapada. Me detuve en seco ante la puerta abierta de par en par.
- Ay Rachel, al fin llegaste. -dijo la vecina del apartamento ubicado en frente de