35. La fiesta.
No hay plazo que no se cumpla, y tras esa última noche con Christian llegó la hora de culminar mi venganza. No había logrado destruir industrias Daleman como me proponía, el señor Daleman era demasiado poderoso e influyente para eso, pero podía destruirlo a él. Era un mortal como todos y sin importar el tamaño de su cuenta bancaria, sangraba y moriría como todos los demás.
La fiesta de compromiso era en la casa del señor Daleman, y sería de las pocas ocasiones en que el millonario permitía la e