Salió de la mansión sin despedirse de nadie, se metió en su Lamborghini, y dos de sus escoltas iban detrás de él. Salió del terreno Ivanov y fue hasta la de su amigo.
Tal vez él no le dejaría verla, pero no se iba a rendir, por ella iba a cambiar. Dejaría las drogas si era necesario, Eli le enseñó que no todas las mujeres son iguales y ella era pura inocencia.
Cuando llegó, el portón se abrió y metió su auto, apagó el motor y fue hasta la puerta. Pero escuchó una risa muy conocida, él se dirig