Mauricio, al cabo de dos horas, subió a la Habitación de Danphe, entró y caminó hasta el baño donde la encontró metida en la tina, fumando un cigarrillo y con un vaso de whisky en manos. Quitó su ropa y entró con ella al agua, ambos se miraron por unos largos minutos sin cruzar palabras, sus miradas eran las que hablaban, se decían y se gritaban tan cosas, se suplicaban las unas con las otras abrazarse y no soltarse nunca. Danphe sin disimular dejaba que sus lágrimas humedecieran sus mejillas,