Mauricio se levantó del suelo, secó su rostro y respiró profundo, se centró en lo que debía hacer para buscarlo y encontrarlos a tiempo, si se trataba de Emiliano no los iba a dejar vivir por mucho.
Dejó sobre la cama la manta de su hijo, y cuando escuchó que alguien abrió la puerta apuntó con su arma, era Jayden quien estaba ahí, pero eso no lo hizo bajar su único medio de defensa, en estos momentos de su vida no confían ni en su propia sombra.
—¿Qué paso aquí? — preguntó Jayden sorprendido —