Mundo ficciónIniciar sesiónEse viernes Darío se despertó con Emma enredada en sus brazos, la calidez de su cuerpo era lo único que lo mantenía cuerdo en ese momento. ¿Cómo diablos iba a hacer para no perder la razón cuando no la tuviera? Era todavía un misterio que no contaba con resolver en lo inmediato, se deshizo de su abrazo, acomodó su cuerpo en la cama y la tapó con la manta y las sábanas. Deslizó su mechón rebelde tras la oreja. Recorrió con la punta de los dedos el contorno de su cara bajando por el cuello hast







