Mundo de ficçãoIniciar sessãoJakky enmudeció, él no podría siquiera respirar si Amelia no estuviera en su vida. Y lo sabía muy bien.
Darío se detuvo en el umbral de la puerta, su cabello húmedo de la ducha reciente vestía un pantalón pijama y su últimamente siempre presente sonrisa. Acercó a sus labios la taza de café que había preparado para Emma y que todavía estaba muy caliente. Miró por sobre las volutas de vapor c






