La habitación se llenó con la sinfonía obscena de su follada, los húmedos golpes de piel contra piel, los gemidos amortiguados de ella y sus gruñidos de "¡Tómalo, zorra!"
Zane no había tenido coño virgen en años. Saber que era el primero en su coño lo hacía follar con más fuerza, su polla cachonda poniéndose más dura y más excitada dentro de ella mientras seguía follándola.
Le pellizcó los pezones con rudeza, retorciéndolos hasta que ella se arqueó, luego le azotó el culo otra vez, el escozor h