La boca ruidosa de Cassie rompió algo en Zane, su rostro retorciéndose de furia.
—Pequeña puta de mierda. Levántate de una puta vez —rugió, agarrándola y levantándola por los brazos.
Agarró sus caderas y estampó su culo contra el mostrador con tanta fuerza que le magulló el coxis.
Cassie gimió de dolor mientras Zane le abría las piernas de par en par.
—Este es mi coño, ¿no es así, puta? Solo de papi —proclamó, hundiendo su cara en su coño y devorándoselo vorazmente, para gran deleite de Cassie.