Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsta parte era lo que más desconcertaba a Laney. Walden era diabético, así que lo dejó pasar, mientras él salía corriendo por la puerta.
“Supongo que tiene que comer. No quiero que su salud se vea afectada, ¿verdad?” dijo con un suspiro, dejándose caer de espaldas, recordando el orgasmo que su polla le había provocado con una sonrisa soñadora.







