El equipo habló de ella lo suficiente, cortesía de la jodida obsesión de Trey por ella.
Conocía a sus chicos. Le darían una follada a su bonito coño si tenían media oportunidad.
El pensamiento lo volvía loco.
No más esperar. Necesitaba alivio o realmente se volvería loco.
Se alineó y hundió su polla directo en su coño en una embestida dura y brutal, llegando hasta el fondo como castigo.
—¡Caleb! —gimió Lila de dolor, sus entrañas todavía crudas por haber sido recién abiertas.
El estiramiento de