—Estás enferma —gruñó él, pero su polla palpitaba de la forma en que se endurecía, contrayéndose, cubierta de saliva de ella y de su propio semen—. ¿Escribir porno sobre tu propio padrastro? ¿Fantasizar con que te folle? Eres una chica mala, Ella. Una putita asquerosa y depravada.
Le dio una fuerte palmada en el culo. El golpe resonó. Ella soltó un chillido y luego se rio, empujando hacia atrás.
—Lo sé, papi. Azótame más fuerte. He sido muy mala. Escribiendo todas esas historias sobre ti doblán