GIANNA RICCI
—Soy dulce y dócil en las manos correctas, juro que no soy el monstruo que bien conociste en España hace mucho tiempo. Te juro que te amo, pero no voy a ser tu estúpido. —Entonces noté como Leonel sacó de mi bolsillo el anillo de compromiso que me había dado Matías—. ¿Creíste que no notaría nada raro en tus besos y en la forma en la que me miras? ¿Creíste que no me daría cuenta de que el idiota te visitó? ¿Se te olvidó que el jardín de tu casa tiene cámaras que apuntan hacia las rej