EVELYN VALENCIA
—Gianna me dijo la verdad… —quise consolarlo, pero no parecía suficiente.
—Eso no significa que no deba de admitir que tuve cinco minutos de debilidad que me costaron lo poco que había logrado. —Leonel negó con la cabeza y se dejó caer sobre el sofá—. Amo quién eres… amo lo que hay dentro de ti, amo tu dulzura y tu nobleza. Jamás he conocido a alguien que sea incapaz de herir a los demás, aunque se lo merezcan. Amo la manera en la que me miras y como te pones nerviosa cuando yo