—Tamara...— La vuelve a mencionar Valentina; tanto tiempo sin verla le causa escalofríos. No comprende por qué volvió a aparecer. ¿Y cómo supo dónde encontrarla?—¿Qué haces aquí...? —Mírate, ya eres toda una mujercita—. La mira de pies a cabeza. —Estás mojada, entra al auto y te llevaré a tu casa.—Prefiero caminar, aunque me duelan los pies, soportar el frío y quizás correr riesgos, pero no irme contigo. No puedes venir como si nada hubiera pasado.—Ay, pero qué rencorosa eres—. Sonríe. —Solo qu