—¡Respóndeme!— le ordena sin dejar de mirarla
—deberías irte por favor, y baja la voz, mi madre te puede escuchar y no quiero más problemas
—explícame, ¿Cómo es que ahora estás comprometida?
—te dije que dejaras de meterte en mi vida, ¿Por qué no lo entiendes?
—eres tú la que no quieres entender. ¿Lo amas? ¿Acaso amas a ese perdedor?— le pregunta y ella tan solo quiere hundir su rostro en la almohada. Arthur la intimida y a su vez la vuelve loca, es un mar de emociones al tenerlo cerca
—no eres