—¡Erick!— lo menciona con voz de mando
—señor— se acerca rápidamente
—¡Busca a Gonzalo! Pero ya mismo
—sí señor— responde con firmeza y Arthur se sube a su cauto esperando impaciente la información
—si llegas a ser el culpable pobre de ti pedazo de imbécil— el estrés lo está consumiendo —¡Joder!— empuña sus manos y siente su sangre hervir, pero algo no le cuadra en todo este asunto y más que Penélope le haya dicho sabiendo que ella es una mujer llena de maldad
—señor— Erick toca el vidrio para