Kiara reacciona y mira por la ventana; efectivamente, el avión ya ha aterrizado.
—Estoy nerviosa—, pasa saliva.
—Lo importante es que hemos llegado—, le quita el cinturón. —Vamos aquí, el auto ya espera por nosotros—. Le da su espacio y Kiara se coloca de pie, sintiéndose algo mareada, y él reacciona al tomarla entre sus brazos.
—¿Estás bien?
—Me siento débil; es que no he alimentado bien.
—Descuida, vamos a un restaurante primero.
—No… vamos por mi hermana—. Lo mira con súplica. —Ne