Cap 28. No acepto.
ZOREN
Los guardias me arrastran sin piedad. Uno me empuja, el otro me zarandea como si no fuera más que un saco de huesos.
Están furiosos. Acabo de insultarla... y peor aún: le ordené que no se atreviera a tocar a Amalia.
Yo, un simple lobo, dandole órdenes al Alfa Suprema. "Soy un maldito imbécil".
Me llevan directo a la cámara de castigos. El aire se vuelve denso, el ambiente huele a hierro seco y vergüenza.
Lo primero que hacen es llevarme a un salón de piedra fría. Me atan las muñecas a