75. Una invitación al mundo exterior
Elara estaba sentada, apoyada en el cabecero de su cama. La pantalla de su portátil brillaba intensamente, mostrando el borrador de un ensayo de literatura a medio terminar. Sin embargo, su mente estaba muy lejos de allí. La sensación de la punta del zapato de Jaxon acariciando su pantorrilla en el comedor esa tarde seguía sintiéndose muy real. Aquel sutil roce bajo la mesa hizo que su estómago se revolviera de una forma extraña hasta bien entrada la noche.
La chica se frotó la cara con ambas m