50. Aliados en medio del infierno
El silencio volvió a envolver el asfixiante vestuario. Elara seguía arrodillada sobre el frío suelo de hormigón, limpiando meticulosamente los restos de sangre del rostro de Jaxon. El hombre apoyaba la cabeza contra la taquilla de metal, con los ojos cerrados, dejando que la chica lo curara sin oponer resistencia.
El juramento de lealtad que acababan de pronunciar flotaba en el aire, creando un nuevo vínculo que se sentía mucho más real y peligroso que una simple relación de hermanastros.
—Listo