26. El aire ardiente de la noche
El olor a goma quemada y gasolina de alto octanaje asfixió los pulmones de Elara en cuanto se bajó del jeep de Liam.
El muelle 47 en medio de la noche no era lugar para una estudiante de literatura como ella. Cientos de personas se agolpaban entre gigantescos contenedores de acero. Los graves de la música retumbaban salvajemente desde unos altavoces enormes, compitiendo con el rugido de decenas de autos modificados que aceleraban a propósito. Las deslumbrantes luces de neón iluminaban a mujeres