107. Una escena asfixiante
A Elara le faltó el aire. Sus ojos se clavaron en las manos de Vanessa, que arreglaban con soltura el cuello de la chaqueta de Jaxon. El hombre miraba a Vanessa con una expresión que a Elara le resultaba completamente ajena. No había destellos de ira. No había un aura asesina. Solo había una calma que casi parecía ternura.
Una opresión abrumadora golpeó el pecho de Elara. Apretó los puños con fuerza a los costados de su falda. Durante el último año, había intentado convencerse a sí misma de que