63 VOY A CASARME CON ÉL
CAMIL DE LA FUENTE
—¿¡Escuchas lo que acaba de decir ese hombre Camil!?— protestó Mara indignada —¡Sabe que estoy gravemente enferma… y aún así quiere que muera!
Farid parecía un poco más dueño de si, y
Rodé los ojos agotada de aquel dramatismo teatral y respiré profundo mirando a Farid. Él seguía demasiado molesto, pero lo disimulaba lo suficientemente bien para que mi madre no lo notara.
—¡Camil!—chilló mi madre y me volteé al árabe bruto —¡Te amo!—le dije y él