62 DEJÉ DE IMPONER SU PRESENCIA
CAMIL DE LA FUENTE
Farid, espero que yo entrara en el coche, cerró la puerta por mi y rodeó el vehículo para acomodarse tras el volante. Se le veía totalmente turbado, con el semblante abrumado y el ceño fruncido.
Con total destreza puso el vehículo en marcha, y en silencio los dos tratamos de sobrellevar la incómoda situación.
Obviamente a Mara aquel automóvil cerrado era como una incubadora gigante para hacer crecer su asco por la relación que tenía con