48 VIVIENDO JUNTOS
FARID ARAY
Bajamos del Jet, y por supuesto yo era el más feliz de todos.
Con mi hija en brazos, y mi mujer a mi lado era un hombre que podía lograr lo imposible.
Esta vez vamos directo a la mansión, y me alegra que así sea.
—Necesito una ducha espetó Canul tan pronto entramos.
Hasta yo estaba necesitando una ducha que nos hiciese recuperar un poco las energías gastadas en el largo día, en el que Emira nos había hecho volver a los lugares que más le habían gustado y eso ha