49 CUANDO EL AMOR NO ABRUMA
CAMIL DE LA FUENTE
—Sé que te desespera perder el control Farid… pero este momento es mío. Tú eres mío, ¡mío para cabalgarte durante toda la vida!— anuncio entre gemidos mientras contoneo mis caderas marcando infinitos sobre él deliciosos miembro inflamado que amenaza con robarme cualquier vestigio de inteligencia. Me pongo tan bruta como él, cuando me posee así. Me muevo con fuerza, pero él solo sube las caderas para que se vaya más profundo dentro de mi.
Sus mano