PLAN DE UNA MUERTE ANUNCIADA
CAMIL ARAY
Ver caer a Marta herida ante mi, ha sido uno de los momentos más duros de mi vida, pero aún asi saqué fuerzas no se de donde para empujar al cabron y correr hacia mi amiga, quien se revolcaba del dolor del disparo que había logrado alcanzarle la parte superior del muslo derecho.
Él miraba con una sonrisa sadica la situación, y supe que no me había liberado, sino que era él quien me había permitido acercarme. Esa tranquilidad asesina que mostraba, era el