DIÁVOLO III. CAPÍTULO 24. Momentos desesperados
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 24. Momentos desesperados
El médico lo miró espantado, porque el hombre frente a él parecía completamente capaz de cumplir con aquella amenaza, pero antes de que pudiera decirle nada, otra voz se escuchó en la habitación.
—Baja eso, maldito Diávolo, estamos en un… —Aurelio sintió que podía respirar de nuevo y se acercó a la cama apresurado—. ¿Dónde estamos…?
—En un hospital, mocoso, estamos en un hospital —le dijo, acariciando su cabeza despacio y Percy lo miró a los ojos.